Cazador buscaste a la dama mas fiel
y le sacaste un suspiro..
Solo por el ego de ser Tú el Rey
y ella dejara el puesto de Reina sonriente de la vida y segura de aquellos disfrazados de benignos.
La niña mas cruel y en su fondo sensible a la vez, el quería que ésta supiera que Él, el rey dirige, conduce y hace lo que se le plazca. Un hombre con total confianza de si mismo, tratando que ella perdiera la cordura y hacerla entrar en duda.
El sabia que aún era terriblemente complejo esta dama era fiel así misma, no le rendía lealtad a nadie mas que a su ser. Lo que sucedía es que dicha mujer sabia que valor tenía, el que sea capaz de que ella le permitiese que esté en su presencia y compartir momentos con ella; el también sabia lo valiosa que era.
Esta dama sabía que las palabras se las lleva el viento y que las promesas son tan quebradizas como hojas en otoño, solo los actos valían. Lo que no se percato fue que pasara mas tiempo este cazador era un perfecto hombre minucioso en cada detalle y paso que da, acostumbrado a la espera al cazar a su esperada presa.
Limpia por fuera y por dentro solo la pelusa de un diente de león abría recorrido y rosado su cuerpo, no había comparación alguna con las demás damas sencillas al actuar, buenas y tranquilas conformistas, esperando que les dará la vida. En cambio esta mujer era todo lo contrario no esperaba que le podría dar, sino ella darle y entregarle todo a la vida, para luego por siempre aun después de la muerte seguirá viviendo en las distintas percepciones de aquellos que sepan ver lo que regaló a la existencia humana.
El cazador solía comentar a su gente, luego de hacer un fugas suspiro... Que dicha niña era una perla y las de mas unas ostras, porque ella era hermosa y dura,
no como las otras.
El sabio cazador despiadado por los animales y aun con las mujeres que no se dejaban conquistar, el no aceptaría jamas una derrota, menos con una mujer. El la debía conquistar, para luego ella ya no volvería a ser la misma seguiría siendo la mas cruel pero en el fondo no sentiría mas nada luego de que el le quebrara parte de su ser. Quería eso porque en su distorsionada mente, sabia que era sumamente complicado de tratar de conquistar y engañar al corazón rojo viviente de esta mujer,
el tenia un deseo grande y perverso quería dañara solo por que el sabia que si alguien más, un hombre entraba en las profundidades de sus sentimientos, ésta se iba a enamorar para toda la vida y no lo soltaría jamás. Ya que ésya normalmente no era de tener a personas en su querer pero cuando realmente amaba a alguien lo hacía intensamente era un amor que no cualquiera iba a ser dichoso de obtener.
Su obstinación consistía en que el quedaría afuera de su vida, y eso no quería, aún sabiendo que ni en sus locos sueños ellos estarían juntos para toda la vida, ya que ella se daría cuenta que el era un ser oscuro, y la reina lo dejaría, entonces le deterioraría la vida lo lastimaría y jamas se recuperaría de una herida por esta dama que no se podía sacar de su perversa mente.
Su amor era de género egoísta a El le gustaba el proceso de como llevaba a cabo para seducir y engañar a un corazón. Su arma mas fuerte, la que todas las mujeres caían por el, era porque a lo largo de su vida había sacado un doctorado en el tan nombrado sexo.
Para su mala suerte, no podía utilizar esa ventaja, sabia que con eso no habría forma alguna de conquistarla, ya que ella por lo carnal no era aficionada por que jamas dio autorización a ser leída en modo Braile; es que no conocía, era un misterio para ella en todo ese tema que el era un experto.
Otro de los motivos por el cual al cazador lo mantenía pendiente, era que su presa no debía jamás ser cazada antes que su presencia.. Comer por verdadero hambre jamas fue pecado, si lo es, cuando se come por gula.
Éste deseaba con ansias la piel de ternera solo para devorarla, el hambre no tenia si antes también el conservaba la carne de otros animales. Esta ternera era el postre a su orgullo de ser un cazador con todas las letras.
Viajaba cada vez que el sentía que lo quería hacer, y lo hacia cotidianamente, su vida era totalmente diferente al resto, su mirada era tan profunda que ante sus oscuros y malignos ojos negros se imponía una fuerza interior depredadora.
Este hombre fue herido desde pequeño y jamas sanó, el miedo al abandono lo dañó en el futuro. Con esta mujer sabia que no lo dejaría pero a la vez ella amaba la libertad de ser ella misma, de importarle nada los demás, solo lo que ella sentía y si quería lo gritaría a los cuatro vientos, también ella amaba la libre transparencia de todo.
Por lo contrario a El, ante la sociedad éste era un hombre admirable, un cantante y apasionado de la vida; en realidad, cantaba por su propias penas y amaba como se desparramaba la sangre, vivía de recuerdos vividos pasados y oscuros que lo seguían lastimando, por eso aun no era libre y su mente no paraba de crear ideas pérfidas.
Lo que conlleva a esto es que el sabia que estaba a un limite de amarla, eso lo aterraba, por la gran dificultad que El era demasiado oscuro y egoista en sus profundidades..
Para su incertidumbre en lo sabrá jamas que esta dama solo se acerco a el, con la intención de acariciarle el alma, porque aunque el no le hubiese contado su pasado, ella ya lo sabia, y eso era lo que mas la había conquistado.
Pero este solo con la intención de cazar algo que no le pertenencia y tampoco lo abastecería ya que era una flor que debía ser tratada con delicadeza.
Finalmente este cazador logró una de sus metas, la dama encapsulo su corazón muy en el fondo para que solo un hombre de luz interior sea capaz de hallar su corazón y por fin enamorarla.
Lo que no logró es haberse convertido completamente en el dueño del interior y exterior de la Reina.
A la vez con sus firmes garras la daño casi al punto de desarmarla.
En su infinita relatividad este final no es monocromático, tiene una escala de grises importantes..
Ésta mujer de sentimientos firmes no logró como quería acariciarle el alma, lo que si logró y fue en contra es haber rasgado su propia alma, de todos modos ella antes de Él ya conocía lo que era la tristeza.
Lo importante es que aún sigue siendo esa niña, esa flor delicada que solo el viento, y no alguien de carne y hueso, rosó alguna vez.